Cita de libro #1

‎"A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y... otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir cruzándola paso a paso". 

Haruki Murakami - Kafka en la orilla.

 

La última aventura


Una historia de piratas bastante rara. Espero que les guste.

La última aventura
 
            Era un día calmo en el océano Atlántico, hacían ya 3 meses que el Pirata Black y su tripulación navegaban a la deriva, al antojo del mar. Él había sido un bucanero de mucho prestigio tanto en el Nuevo Mundo como en las costas europeas y africanas. Sin embargo, había sido derrotado claramente en su último asedio en las costas del caribe. Apenas había podido escapar en su barco, semidestruido, junto con unos cuantos tripulantes. Ya sin agua, sin comida, naufragaban.
            _ No todos los imperios duran para siempre – exclamó a sus camaradas. Tarde o temprano sería derrotado, ¿como no pude saber cuando retirarme de estos mares hostiles?
            _ Ese puerto contenía mucho oro, era muy ambicioso nuestro plan capitán, ¿como negarnos? – acotó un tripulante.
            _ Ahora solo estamos a la merced de estas aguas saladas. Descansen y recen por encontrar tierra.
            Se pasaron toda la calurosa tarde mirando al mar, sintiendo tanto el viento y el sol como el hambre y la sed. Caída la noche, la mayoría de los tripulantes dormían en un estado moribundo mientras otros arrojaban frases pesimistas y de odio al mar, a aquel gigante e inmortal que tanto envidiaban. El capitán se encontraba en su camarote, recostado en una profunda y pesada oscuridad. El silencio fue roto como una tela de araña arrasada por la mano de una persona. El pirata se percató que ya no estaba solo en aquella habitación, alguien había hecho ruido a propósito para que él notara su presencia. ¿Quién podrá ser? - Se preguntaba y al mismo tiempo pensaba – los otros tripulantes están tan débiles que apenas pueden mantenerse en pie, además tenían estrictamente prohibido entrar al despacho del capitán sin previo aviso. Los pensamientos más tristes y retorcidos lo acecharon – hemos luchado por diez años juntos, confío plenamente en ellos, sin embargo, dadas las circunstancias en que estamos es bastante normal algún motín o acto de canibalismo. Al tiempo que llenaba su cabeza de desconfiadas ideas se levantó de la cama de un salto, sacó su revolver y apuntó a la oscuridad que penetraba sus ojos. Pudo distinguir una silueta, definitivamente había una persona en su camarote.
            _ ¿Quién eres? ¿Qué quieres? – preguntó Black mientras no dejaba de apuntar. Debido a la oscuridad de la sala, no podía distinguirlo, y no podía bajar la guardia encendiendo una vela. La persona que se hallaba frente a su cama no respondió ni se movió. Parecía una estatua inamovible. Black comenzó a sentirse inseguro y paranoico, la mano que sujetaba el arma le temblaba escandalosamente.
            _ Responde ahora o te disparo, - la voz de Black se irritaba - ¿acaso no sabes quien soy? Uno de los más famosos piratas, ganador de cientos duelos en alta mar, no voy a tener escrúpulos para dispararte.  – la tensión en el camarote era visible y hasta tangible, pero la persona seguía sin responder.
_ Me cansé, a la cuenta de 3 estarás muerto si no respondes. – musitó el pirata  embravecido. - ¡1! – gritó pero no hubo respuesta. - ¡2! – seguía sin señales de su receptor. - ¡3! ¡Se acabó! – pero en el momento en que Black iba a apretar el gatillo, la persona habló con voz serena.
_ Vamos, dispara. No te tengo miedo.
_ ¿Quién eres pedazo de mierda? – gritó el pirata con un vocabulario lleno de malos modales.
_ ¿Qué aún no lo sabes? Preguntó aquella oscura silueta.
_ ¿Qué tengo que saber? – respondió Black con otra pregunta. – Deja de hacerte el misterioso y habla. -  La persona no respondió.
_ ¡Te voy a matar y te voy a sacar afuera, así, de una vez por todas, sabré quien eres! – exclamó mientras el estruendo producido por su arma hacía vibrar las paredes de madera.
Black reía a carcajadas mientras trataba de esparcir con su mano derecha el humo que el arma produjo al ser disparada. Cuando el humo desapareció, el terror y el miedo lo golpearon al notar, en la oscuridad, que aquella persona seguía de pie, como si nada hubiera ocurrido. Temblando, el pirata retrocedió hasta chocar con la cama y caerse. La presencia se adelantó unos pasos como si fuese una pieza de ajedrez.
_ Mataste a muchos inocentes, robaste y violaste – le comunicó aquella voz como si estuviera leyendo todos sus pecados.
_ ¡Muchachos, vengan a mi camarote ahora mismo! – Gritó Black aterrado.
_ No te escucharán – se burló aquella voz. – ellos ya han desembarcado. - Black sintió un gran alivio al saber que había llegado a la anhelada tierra firme.
_ Entonces, ¿tú nos rescataste? – preguntó con voz temblorosa y dubitativa.
_ Jajajajaja – rió estrepitosamente la otra persona. – si, uno por uno, tu eres el único que me faltaba rescatar.  – con más confianza, Black se atrevió a pararse nuevamente y disponerse a salir.
_ Muy bien, salgamos entonces. – la inocencia lo había cegado.
_ Por supuesto, salgamos. – respondió la persona captando la inocencia que el pirata le arrojaba.
Al salir del camarote todo seguía tan oscuro como dentro de éste.
_ ¿Qué carajo está pasando? ¡No puedo ver nada! – caminó por la cubierta del barco en una absoluta ceguera hasta que, poco a poco, todo se fue aclarando. Black pudo diferenciar la tierra, bajó del barco y preguntó a la persona que notó que iba detrás de él.
_ ¿Que país es? ¿Dónde estamos? – al darse vuelta mientras interrogaba diferenció a aquella silueta. Ya no era oscura a sus ojos, ahora tenía forma, una apariencia mucho más aterradora para la mente y el pasado del bucanero. La persona era de vidrio, un espejo con forma humana. De repente aquel espejo empezó a reflejar escenas y personas que Black conocía perfectamente y lo habían atormentado durante años en sus sueños. Si, eran las escenas de su pasado, todos sus crímenes y asesinatos, todos llegaban a sus ojos en flashes a través de ese espejo humano. El capitán se arrodilló y vomitó. Estaba aterrado y sin habla. Aquel ente se le acercó más y más hasta que finalmente respondió a su pregunta.
_ Ésto Black, es el infierno. ¡Bienvenido!

Reflexión conmigo mismo


 Bueno, este texto lo tengo escrito hace rato, es bastante íntimo pero me dieron ganas de ponerlo.
 Gracias a tod@s l@s que me leen y me comentan, tanto en este blog como fuera de la PC.
 Espero que les guste, y sino, vayan a chupar limones :P


Reflexión conmigo mismo

Han pasado 2 días. Me pongo a pensar y a reflexionar tan profundamente que pierdo la noción del tiempo y el espacio. Un silencio atroz me aturde y no siento nada de lo que me rodea, como si el mundo se hubiera ido por un rato y me hubiese dejado solo, en el espacio exterior, flotando, a la deriva. Los recuerdos recientes me atormentan y azotan mi mente y mi tranquilidad. ¿Qué debí hacer dos días atrás? ¿Tomé la decisión correcta? A lo lejos, la nada se convierte en algo, en el mar, en la playa. Aquel lugar al que no quise o, mejor dicho, no pude ir. Una tormenta es atraída hacia mí, una tormenta llena de arrepentimientos. Espero terribles sensaciones, pero éstas nunca llegan. La tormenta se disipa como por arte de magia. Me siento incómodamente tranquilo. He tomado la decisión de no arrepentirme, pueden las decisiones ser correctas o no, jamás lo sabré, pero de eso se trata la vida supongo, de mirar a través del mar y no de ahogarse en él. Es parte del examen natural que constantemente todas las personas cursamos,  me doy cuenta que no puedo arrepentirme por lo que hice o no, tengo que miran adelante, porque la vida sigue y su curso natural también. Así como hoy me equivoqué, mañana acertaré. De eso se trata vivir, si todos supiésemos que decisión tomar, si pudiéramos preveer lo que nos sucederá en el futuro, el mundo sería tan aburrido, tan homogéneo, que las personas se parecerían aún más de lo que hoy se parecen unas de otras.
Salgo del espacio paralelo en que mi mente se encuentra y vuelvo a la realidad, si, a la hermosa pero dura realidad, a la que vale la pena enfrentar aunque a veces sintamos que nos gana por knockout.

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No me sé describir a mí mismo. Lo dejo a la percepción del que me conoce y al prejuicio del que no.

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