There is no place like home

There is no place like home

Día 1
El mundo está exaltado. En un mes comienza la misión más importante de nuestra historia. Hay afiches en las calles con mi rostro. Jamás creí que llegaría a ser popular. La gente me desea suerte en las calles, me da la mano, me alienta. Aún no se sabe quién será mi acompañante. Se harán votaciones. Se me preguntó si quería ser yo el que la eligiera, pero realmente me es indiferente. Esa fue mi respuesta.
            Los programas de televisión no se centran en otra cosa que en este asunto. Ha llegado a hartarme. Me entrevistan a toda hora, me siguen cuando voy de compras, se habla de mí en todos lados.
            Es increíble ver como el mundo se ha unificado gracias a este propósito. En cierto modo, me siento feliz. Gracias a lo que haré, las personas han dejado de lado sus diferencias, razas, idiomas, creencias y todos se han aliado para esta tarea que abarca al mundo entero y no solo a un país. Al menos, durante el tiempo que transcurra el viaje espacial y el arribo al otro planeta, todo estará más que calmo aquí. Todos se mantendrán expectantes. No se que sucederá aquí cuando esta labor finalice. Lo más probable es que todo vuelva a la normalidad: Los países, las razas, los idiomas, las creencias. El mundo seguirá con su curso como si esto que estoy por hacer fuese una moda que solo dura un cierto lapso de tiempo y queda en el olvido de las distintas generaciones que se sucederán. Posiblemente los altos mandos de los distintos gobiernos sigan la misión con mucha precaución, pero siempre de forma confidencial.
            Hoy cae una lluvia tenue. El cielo está gris. Todos esperan que el día del despegue esté despejado. Yo también lo espero. Aún no sé porqué elegí postularme. Un cambio. Sí, eso es lo que quería. Me aburrí de la cotidianeidad, del pensamiento generalizado de las personas, de mi trabajo, de mi vida. Cuando me enteré de que cualquier persona en el mundo, mayor de dieciocho años y menor de treinta podía ser elegida, decidí presentarme. Llené un formulario en el que se me hacían varias preguntas, la más importante, según éste indicaba, era la de la fertilidad. Una persona estéril sería rápidamente descartada. Yo crié un hijo cuando solo tenía veinte años aunque murió a los meses de vida. Así que la esterilidad no es un problema para mí, quizás la mala suerte, pero ese es otro asunto. Aunque pienso que la suerte va y viene. Hoy tienes mala, mañana tienes buena. Es algo fugaz que puede destruirte como iluminarte. Hoy he tenido buena fortuna, he sido elegido de entre millones para salir al espacio exterior rumbo a otro planeta.
            En los siguientes días se me harán todas las pruebas adecuadas y, si todo sale bien, estaré confirmado médicamente para la travesía.

Día 25
Se acerca la fecha estipulada. Mi acompañante ha sido elegida finalmente varios días atrás. También pasó todas las pruebas. Es de otro país. Eso era algo obvio, si un mismo país mandaba a dos personas hubiera provocado resentimiento por parte del resto de las naciones que participan de este proyecto.
            Ella habla otro idioma, nos hicieron conocernos ayer durante una cena donde se nos explicó varias cosas sobre la nave y sobre todas las cosas que debemos hacer una vez que estemos a bordo. No entendí nada de lo que me dijo y ella tampoco lo que yo le conté.
            _ Al menos tendrán con qué entretenerse. – dijo uno de los científicos cerca nuestro. – tendrán mucho tiempo para entender el idioma del otro. – ambos asentimos ya que eso fue dicho en ambas lenguas.
            Las cosas han ido bien durante estas semanas. Se me han dado todos los lujos como si de un niño rico me tratase. Deben querer verme lo más feliz posible. Manejo un auto importado, tengo las mejores comidas y bebidas, me hospedan en una lujosa mansión porque saben que será solo por un determinado lapso de tiempo. Luego el mundo seguirá su curso.
Día 31
Finalmente ha llegado el ansiado amanecer del treinta y uno. No debe haber una mísera persona que se esté perdiendo este momento en todo el planeta. Mi acompañante y yo somos las personas más conocidas. Increíble. Ya tengo mi traje de astronauta puesto salvo el casco. Me abrochó fuertemente el cinturón de seguridad tal y como los jefes indican. La mujer sentada a mi derecha hace lo propio.
            Seguimos las instrucciones al pie de la letra. Un feroz estruendo resuena a varios kilómetros a la redonda. El cometa larga fuego por su parte trasera y empieza a levantar vuelo verticalmente. Una vez más alto, empieza a acomodarse a la atmósfera y a prepararse para atravesar el cielo con rumbo al planeta indicado por la computadora que tenemos en frente. Por los auriculares puedo escuchar los alaridos y cantos llenos de emoción de parte del laboratorio donde hicieron todos los preparativos. Cada vez los escucho más diferidos, como si me alejara lenta pero irremediablemente de ellos. El cohete alcanza velocidades jamás antes vistas en el pasado. Los trajes especiales que llevamos puestos nos protegen de los problemas que nos causaría tal velocidad.
            _ Ya pueden quitarse los cinturones y mirar atrás. – dice la voz a través de nuestros auriculares en ambos idiomas. – lo hacemos.
            Ante nosotros tenemos al gigante redondo en las pupilas de nuestros ojos. Mi compañera larga varios sollozos, quizás de tristeza por alejarse de sus seres queridos para siempre, quizás de nostalgia por recordar los momentos que vivió allí, quizás de felicidad por alejarse de todo y de todos, como yo.
            _ En breve se cortará la transmisión para siempre. – nos dice entonces el sujeto de nuestros oídos. – quiero que sepan que son héroes y serán siempre recordados como tales por más que nunca los volvamos a ver. Bien saben que la nave solo puede hacer el viaje de ida. En el otro planeta no existen los materiales ni estamos nosotros para ponerla en condiciones para regresar. Ustedes han tomado esta decisión bajo su propia responsabilidad. Ya saben las reglas.
            _ La comunicación de cortará en 10 segundos. – comenta una voz femenina computarizada de fondo. Mientras, aquel hombre sigue hablándonos.
            _ 9
            _ Deben reproducirse.
            _ 8
            _ Crearán una nueva civilización.
            _ 7
            _ No contarán a nadie, si es que encuentran vida allí, de nosotros y de su propio origen.
            _ 6
            _ Eso es todo, nosotros volveremos allí una vez se hayan reproducido y creados ciudades y países.
            _ 5
_ Pasarán miles de años seguramente
_ 4
            _ El propósito de esta misión ha sido aprobado por todos los gobiernos.
            _ 3
            _ Es todo lo que tengo que decir.
            _ 2
            _ Buena suerte. – Buena suerte, mala suerte, pienso.
            _ 1
            _ Son héroes.
            La transmisión se corta. Jamás volveremos a oír su voz. Un silencio rotundo nos agobia durante un par de minutos. Puedo notar que ella está un poco más asustada que yo. El espacio está negro, es un manto oscuro que rodea a la nave blanca. Tomo el diccionario de su lengua y traduzco la siguiente frase:
            _ En una semana llegaremos y viviremos más tranquilos que nunca. – ella esboza una leve sonrisa y asiente en silencio.
Día 1
            Finalmente podemos ver la presencia de nuestro destino. Durante la semana de viaje aprendimos bastante el uno del otro y de a poco vamos conociéndonos y comunicándonos más nítidamente. Estamos asombrados ante la preciosura que se presenta ante nuestros ojos. El planeta es completamente diferente al que solíamos habitar. Predomina el color celeste por el agua y hay grandes pedazos de blanco, verde y marrón.
            _ Mira que cerca está el sol. ¿No nos quemaremos?
            _ Los científicos lo estudiaron a fondo, mientras haya agua y oxígeno estaremos bien. Quizás tengamos la ventaja de que no haga tanto frío como en el otro mundo.
            _ Podrán sobrevivir muchas generaciones – confiesa ella tras leer palabra por palabra en el diccionario. - Este planeta tiene el triple de agua que el nuestro.
            _ Este es nuestro planeta. – respondo de forma perspicaz y contenta.

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No me sé describir a mí mismo. Lo dejo a la percepción del que me conoce y al prejuicio del que no.

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