Felicidad

Un cuento que hice para un juego en un foro, las frases que estan en negrita son las que había que usar obligatoriamente y el máximo del texto debía ser de 600 palabras :p

 Es medio bizarro pero bue..

Felicidad
Me encontraba en mi pequeño velero en alta mar, era bastante viejo pero resistente. Quizás podría fabricarme alguno más moderno, pero el cariño que le llegué a tomar a este pequeño flotador era inentendible, incluso para mí. Como todos los viernes, allí me encontraba, dejándome llevar por las olas, a la deriva del mundo, del tiempo, de los problemas cotidianos. Solía llevar mis cigarrillos y una pequeña caña de pescar, en caso de aburrimiento.
El reloj de mi pulsera marcaba las 3 de la tarde, algo en mi interior me decía que no era una tarde común y corriente, tenía el presentimiento de que algo ocurriría. Una mezcla de ansiedad y nervios invadieron mi pecho.
_ Tranquilo, todo está bien – me dije al tiempo que observaba la costa. Se podía sentir, sin embargo, la magia, el mar estaba demasiado calmo y no coordinaba en absoluto con el fuerte viento y las grises nubes. Estaba tan liso que empecé a dudar si era agua.
De repente, del fondo oceánico salieron unos tubos de unos diez centímetros de largo, compuestos de fluidos gaseosos. El vidrio que contenía dichos fluidos se rompió al instante que hizo contacto con el aire. Yo estaba estupefacto, anonadado ante tal absurda e ilógica situación. El gas, de un color verdoso se fue acercando hasta inundar por completo el aire que me rodeaba. Sin otra alternativa terminé respirándolo.
Me desperté de noche, el reloj marcaba las 140:115 minutos, el cielo se encontraba de un color violeta metálico. Me sentía totalmente mareado y fuera de mi eje. No podía distinguir la costa. El velero probablemente estaba en medio del océano. Las sirenas y los delfines se me acercaban y me contaban sus historias, sus vidas y sus gloriosos escapes de tiburones. Al amanecer no quedaba nadie para hacerme compañía, ni siquiera la soledad misma.
Horas más tardes fui encontrado. El gobierno intervino, me hacían preguntas extrañas sobre un ser vivo en forma de humo. Me llevaron a un hospital y allí se ocuparon de hacerme unos análisis secretos.
Días después mi familia llegó, sus rostros mostraban la tristeza y la desesperación, dos horribles sentimientos mezclados. Fuera del cuarto, podía escuchar a mi esposa decirle algo como “Después, analizamos la propuesta”. Luego ella me contó que el gobierno quería indemnizarnos con mucho dinero a cambio de que yo me ofrezca a trabajar con ellos, sería como un conejillo de indias y jamás volvería a verla. Sin embargo, ella sería millonaria de por vida. El pánico me asaltó, ¿sería mi esposa capaz de entregarme a cambio de dinero?
Desperté luego de 4 semanas de profundo sueño. Me levanté, el sol de la mañana golpeaba fuerte mi cara, sin dudas estaba en casa. Fui a la cocina y me encontré a mi mujer. Aún recuerdo su rostro de alegría y esperanza al verme despertar. Nos abrazamos fuertemente, en ese momento pensé - tan sólo estaba alucinando -. Fue el momento más feliz de mi vida. Nos sentamos y desayunamos. Una hora más tarde, mi mujer hizo un llamado y unos hombres de traje llegaron a casa.
Aún recuerdo el rostro de mi esposa, sus ojos destilaban codicia, su sonrisa destruía el concepto abstracto de la maldad y el egoísmo.

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No me sé describir a mí mismo. Lo dejo a la percepción del que me conoce y al prejuicio del que no.

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